Carrusel
Los colores, los caballos y las sillas aterciopeladas,
todo girando convulsivamente una y otra vez.
Los sueños y las ilusiones grotescamente simbolizadas
las esperanzas y las pesadillas convertidas en un roído corcel.
Mi vista se pierde en cada vuelta, cada vuelta del carro
y las luces amarillas, blancas y azules me quitan la vida
Hipnotizado subo al primero que se me cruza,
era tan bonito, tan perfecto, construído para mí
con su brida deslavada y su crin rota,
su piel grisácea que envejecía con cada vuelta.
Me subí, me subí en él, esperando con ansiedad
el mejor viaje de mi corta vida,
al principio los fulgores de las caras que pasaban veloces
y los gritos de los otros, sus alaridos y sus voces
eran divertidos, llenos de gracia jamás imaginada.
Después llegó la náusea, la jaqueca y el odio a mi caballo
me despreciaba por subirme por haber caído en trampa más vieja.
Todo es igual y se repite una y otra vez, aunque cambien las caras
aunque cambien los rostros el paisaje es el mismo, yo soy el mismo
Igual de solitario que cuando me subí a mi caballo,
desesperado por el día en que esto acabaría
y ofuscado por la violencia de los colores que pasaban
me aventé del lomo de plástico hacia el vacío, hacia la nada
"Regresa a mí una vez más, un poco nada más"...
Juré jamás regresar a esa feria, y olvidar lo que había pasado
mi costilla rota y mi mente resquebrajada dicen
¿Por qué si es sólo un carrusel?
Hoy me fui a otro carnaval, superando el nerviosismo
y me vuelvo a ver mirando hacia el abismo, y ¿qué creen?
Justo cuando me paro enfrente del carrusel, sabiendo que no es el de aquella vez
pasa un caballo gris, roído por el tiempo pero el mismo
al de aquél día tan extraño, igual el corcel.
todo girando convulsivamente una y otra vez.
Los sueños y las ilusiones grotescamente simbolizadas
las esperanzas y las pesadillas convertidas en un roído corcel.
Mi vista se pierde en cada vuelta, cada vuelta del carro
y las luces amarillas, blancas y azules me quitan la vida
Hipnotizado subo al primero que se me cruza,
era tan bonito, tan perfecto, construído para mí
con su brida deslavada y su crin rota,
su piel grisácea que envejecía con cada vuelta.
Me subí, me subí en él, esperando con ansiedad
el mejor viaje de mi corta vida,
al principio los fulgores de las caras que pasaban veloces
y los gritos de los otros, sus alaridos y sus voces
eran divertidos, llenos de gracia jamás imaginada.
Después llegó la náusea, la jaqueca y el odio a mi caballo
me despreciaba por subirme por haber caído en trampa más vieja.
Todo es igual y se repite una y otra vez, aunque cambien las caras
aunque cambien los rostros el paisaje es el mismo, yo soy el mismo
Igual de solitario que cuando me subí a mi caballo,
desesperado por el día en que esto acabaría
y ofuscado por la violencia de los colores que pasaban
me aventé del lomo de plástico hacia el vacío, hacia la nada
"Regresa a mí una vez más, un poco nada más"...
Juré jamás regresar a esa feria, y olvidar lo que había pasado
mi costilla rota y mi mente resquebrajada dicen
¿Por qué si es sólo un carrusel?
Hoy me fui a otro carnaval, superando el nerviosismo
y me vuelvo a ver mirando hacia el abismo, y ¿qué creen?
Justo cuando me paro enfrente del carrusel, sabiendo que no es el de aquella vez
pasa un caballo gris, roído por el tiempo pero el mismo
al de aquél día tan extraño, igual el corcel.
Claro, claro, seguro te habría encantado. El cyberautismo es parte de esa reflexión... es un intento por sobrepasar al cyberpunk que pareciera ya muerto, o, al menos, agonizar irremediablemente... parte de una onda teórica demasiado complicada para explicarla por aquí, pero seguro lo encontrarías interesante. Habría sido genial que hubieras estado por ahí en la presentación... ni qué hacer, ya será para la otra.
ResponderEliminarJajaja, bueno hay algunas otras citas de Schopenhauer que valen más la pena para ser recordadas; aunque sí, nunca fue muy amable con la mujeres, porque, pues, pensemos que en el siglo antepasado pocas de ellas accedían a la educación, por lo tanto para su tiempo no estaba tan errado... jajaja... bueno, bueno, sí, es más complicado que eso, la verdad es que sólo quiero defenderlo, ese señor me fascina, es como el abuelito que siempre quise tener.
Oye, sí, el carrusel marea, debe ser vertiginoso estar sobre él... Y si en serio temes que te asuste tanto la peli, vela acompañada, eso será lo mejor. Así podrás estrujar el bazo de quien tengas al lado y desahogar tu miedo sobre él, con nerviosos pellizcos y apretondes... jaja, pero tienes que verla, eso es lo importante. Lo que me ha dado una idea genial, porque seguro puede servirme para un trabajo sobre cine que voy a empezar dentro de poco.... y a Eraserhead no la había contemplado. ¿Has visto otras de Lynch? Si es así ya sabrás más o menos que esperarte, aunque ésta se lleva la palma por la lobreguez y el cripticismo... y a todo esto... te estás documentando demasiado, eh... ¿qué pretendes?... ja!
Pues en realidad los trabajos sobre cine son dos. El primero es para la revista mexicana de estudios canadienses, será sobre Atom Egoyan. El segundo es un estudio sobre el espacio en el cine, es decir cómo se configura el espacio dentro de un relato cinematográfico, a la manera de la teoría moderna sobre el el espacio en la literatura. Eraserhead me parece un buen ejemplo para explicar esa teoría, opr la atmósfera del filme, se conforma como un espacio mental muy extraño... También el cine es una de mis ilusiones, ja, estuve a punto de estudiar cine... pero bueno, es una larga historia... y tengo un cortometraje a medias que quizá nunca termine... jaja. Oye... y por qué quieres estudiar filosofía?
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