El coraje de los veinte... Segunda parte

El internado no estaba muy lejos de su oficina. 
No era muy grande, Griselda tenía razón, acababan de abrirlo, no tendría más de 8 años. 
Se dirigió a la entrada principal donde estaba un portero escuchando atentamente una radio novela.
Castañeda carraspeó.
-Buenas tardes, soy el ingeniero Beltrán, la directora me mandó llamar-
El portero lo miró inquisitivo. Era un hombre de unos 60 años, algo robusto y de mal gesto. Le pasó una libreta y un lápiz.
-Anótese- le pidió secamente.
El detective anotó el nombre falso en letra de molde, es decir, no con su verdadera grafía. El portero le abrió el zaguán, refunfuñando por haberse perdido valiosos minutos de su radionovela.

Había un patio adornado con réplicas de estatuas famosas. "Amor y Psique" en medio de una fuente, "Apolo y Dafne" frente a unas jardineras y otras que él no reconoció. Los edificios estaban alrededor del patio, habían tres edificios de cuatro pisos, uno en cada lado del cuadrado, y uno de dos pisos, que era el que tenía el zaguán. El edificio que estaba frente a la entrada se le antojó más adornado que los demás, así que dio por sentado que se trataba de la dirección. 
Entró. El piso era de madera y había papel tapiz de colores pastel. Un gran escritorio rojizo le daba acogida a una secretaria muy joven, seguramente una muchacha del internado que se pagaba la estancia trabajando ahí. Mecanografiaba con una velocidad increíble unos papeles amontonados al lado de ella. Castañeda se sorprendió por la blancura de sus manos, ella misma era casi pelirroja. 
-Buenas tardes- le saludó la joven en un tono apresurado.
-Buenas tardes, soy el ingeniero Beltrán, la directora...-
-Sí, espere un momento-
Castañeda se alejó del escritorio y caminó alrededor. Las paredes tenían réplicas de cuadros de Monet, y algunos impresionistas. Tanto pastel le daba al lugar un halo de irrealidad, casi vaporoso. 
Había tres puertas, una justo al lado del escritorio y otras dos contrapuestas. Supuso que la del escritorio era la oficina de la directora, una se le antojó el baño y la otra, iba a dar a las escaleras. 
Apenas había notado que en el ambiente flotaban dos cosas, un aroma a gardenias, producto del florero del escritorio y la música de baladas románticas, que provenía de la dirección.
"Así que no me atiende por estar cotorreando" 
Sintió unas ganas terribles de fumar, sacó un cigarro de su saco.
-Disculpe pero no puede fumar aquí- dijo la secretaria sin dejar de mecanografiar.
Castañeda refunfuñó... El ambiente lo asfixiaba, se sentía como en una burbuja de refinamiento mujeril, algo dentro de él lo obligaba a querer salir de ahí.
-Pase- por fin le indicó la secretaria.

La dirección era peor que la antesala. Estaba pulcra y adornada muy cursi, tenía demasiadas carpetitas tejidas debajo de demasiados adornos de porcelana. En las paredes colgaban platos con imágenes de días de campo con niños rubios. El escritorio tenía muchos porta retratos, ante él había dos sillas de madera con asientos de terciopelo rojo.
-Buenas tardes, oficial-
La directora era una señora de aproximadamente la misma edad del portero, regordeta con el cabello castaño recogido en un apretado moño y anteojos de plástico con una cadenita de perlas. Se vestía elegantemente, aunque algo anticuada.
-Buenas tardes- contestó tomando asiento.
-El motivo de mi llamada fue...-
-La desaparición de una de sus alumnas- interrumpió Castañeda -¿Le molesta si fumo?-
-En absoluto- respondió acercándole un cenicero de porcelana blanca.
-Sí, se trata de la señorita Aguilar-
"Aguilar... Nunca me fijé en su nombre"
-Entiendo que desapareció el 26 de Abril- dijo Castañeda
-Sí, eso fue tan sólo una semana antes de las vacaciones. Eso nos dificulta mucho las cosas porque casi no hay alumnas en el plantel-
-Eso fue hace dos semanas, llevan una semana de vacaciones apenas-
-Sí pero ella nunca fue muy conocida entre las demás alumnas, era una muchacha que podía pasar fácilmente desapercibida. No notamos su ausencia hasta el 1 de Mayo, en la excursión a nuestro balneario-
"Sí que se preocupan por su alumnado"
-Y ahí fue cuando le preguntaron a las demás alumnas dónde estaba su compañera-
-Sí, su último paradero conocido fue la biblioteca del plantel-
-Hábleme de la muchacha-
-Bueno, pues...- la directora parecía un poco incómoda - Ella era problemática-
-¿En qué sentido? ¿Fumaba, tomaba o se veía con chicos a escondidas?-
-No, no. Es decir, todas fuman y beben y la mayoría se ve con muchachos, ella incluida. Su mal comportamiento era de índole académico. Solía escribir poemas cargados de un fuerte simbolismo... Romántico por así decirlo, además de un gusto excesivo por los poetas malditos. Solía alterar a sus compañeras con  ensayos a favor de los anticonceptivos, del arte moderno, surrealismo y esas cosas...  Un poco alejada de nuestros objetivos, no sé qué demonios traiga en la cabeza esa muchachita. Al principio queríamos deshacernos de ella, pero su padre es un cirujano de prestigio, igual de testarudo que ella pero con reputación impecable. Además, los hombres deben ser fuertes, las mujeres...-
-Ajá- la interrumpió Castañeda. Le molestaba de sobremanera cualquier tipo de prejuicio.
-No sé quién dejó pasar esos libros a nuestra biblioteca. Pero estamos seguros de que se escapó, tenía unas ideas raras sobre irse a Nueva York. Tratamos el aislamiento para apaciguarla, rebajarle las dosis de azúcar y café, muchas veces la sometíamos a regímenes de pan y agua... Pero no funcionó-
"Pero, ¿qué demonios?... ¿Eso, sólo por pensar diferente?" Castañeda tuvo que darle una fuerte calada a su cigarro para no mostrar su desagrado.
-Se llevó todo el dinero que le mandaron sus padres para pasar las vacaciones aquí- dijo la directora.
-¿Cuándo terminan las vacaciones?-
-En un mes-
-¿Qué dicen los padres?-
-Bueno... Ellos no saben de lo acontecido. Nuestra prioridad es encontrarla antes de que ellos se enteren. La reputación del internado se vería muy afectada si alguien se enterase de lo ocurrido-
"Así que todo esto es por la maldita reputación solamente" Castañeda se sentía cada vez más molesto con la escuela y comprendía el por qué la joven se había largado de un lugar donde la consideraban una causa perdida.
-Afortunadamente se fueron de vacaciones a Sudamérica y regresan hasta Agosto-
-¿Me permite pasar a la biblioteca? Tal vez pueda encontrar algo de utilidad ahí...- dijo en un tono que indicaba más que iba a ir, aun si no contaba con su permiso -Tengo una pregunta...-
-Sí, claro-
-¿Por qué dejaron pasar hasta una semana después de su desaparición para llamar a alguien?-
La directora palideció y luego se sonrojó.
-Bueno... Pensábamos que regresaría...-
"Malditos"
Castañeda salió de la dirección, alegrándose de haber opacado el aroma de las gardenias con el de su tabaco.

Comentarios

  1. Misterio!! Me esta agradando mucho tu cuento. Ya espero la tercera parte.
    ¿Cómo se puede ser inadaptado por pensar diferente? Una oveja negra que sobresale de entre todas.

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