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Mostrando entradas de diciembre, 2013

La joven olvidada por el Mundo.

Un madrugador frío invernal cobijaba el camellón. La pálida luz del sol apenas se vislumbraba entre las grises nubes.  Alicia caminaba distraída, aferrándose a su chamarra, iba camino al mercado por algo de desayunar. Su madre estaba trabajando a esas horas y su hermano, en la escuela. Ella seguía de vacaciones. Al llegar a la esquina, Alicia notó el automóvil del extraño aquél que había ido a su casa unas semanas antes. Ella se molestó mucho al acordarse de lo que había pasado y caminó más rápido. Resopló, refunfuñó y pateó el suelo.  Pudo ver cómo él estaba dentro del auto, leyendo algo distraídamente. Ella volteó y lo ignoró. Suspiró y siguió caminando. Resignada a jamás encontrarle explicación, cerró los ojos y sintió el aire helado en el rostro.  Cuando los abrió, el camellón le pareció más largo de lo que ella recordaba. Y más boscoso. Conforme iba avanzando, éste dejaba de parecer una calle cualquiera para parecerse más a un bosque cualquiera. "¡Maldita,...

Un desayuno con M.

La taza de té no pesaba mucho por eso pudo sostenerla mucho rato en su mano. Era de mañana, hacía frío afuera y estaba desayunando con su madre y con un desconocido que por alguna extraña razón le parecía familiar. Algo de él la atraía y la repelía al mismo tiempo pero sobretodo, tenía un sentimiento de predestinación que la exasperaba. Ese extraño le iba a cambiar todo y le rompería el corazón y la mente en el proceso, y todo era por el propio bien de ella. Ella volteó a ver a su madre, inconsciente de todos esos sentimientos sonreía y platicaba alegremente. Su madre había sido quien lo había invitado. Luego volteó a ver al extraño. Un hombre muy joven de apariencia apacible y serena. Él le regresó la mirada, sonriente también, su voz pareció decirle algo por debajo de la plática, como si pudiera hablar con dos voces al mismo tiempo. Pero ella no entendió qué le había dicho.  Hizo un gesto de extrañeza, bajó la taza y decidió ignorarlo para seguir con su desayuno. Tomó tene...

Una declaración personal

And I am going to die! You with your indolent eyes and your precious and indifferent mouth will know nothing about my death. Because, proudly, you only break silences when you provoke them. Capriciously, your heart wanders like the pianist fingers wander through the keyboard. I know, I know, how lascerating and exhausting is for me to wait for a kind gaze. Oh, I will leave you and your charming manners! And as always, you won't notice my absence, my stubborn desire of abandoning you will tear to pieces in the cold haze of your beautiful hermetism. Sé que estoy jodida.  Sé que soy muy inestable emocionalmente, que a veces entrego el corazón y la confianza a los demás simplemente porque me muestran un poco de afecto o cariño o atención. No sé si eso sea un jodido defecto, si sea ingenuidad o una huella de abandono que me carcome desde hace años. Que exijo mucho a los demás cuando entrego ese corazón, que demando mucha confianza, que me quejo mucho.  Que soy solitaria, i...

Ya pasó

Hoy de nuevo, justo antes del ocaso, cuando la estrella de la tarde cuelga del cielo  como si fuera el arete de la Luna,  le dije a un hombre joven que pasaba: "¿Quisiera una flor para la solapa de su traje?  Tengo rosas, gardenias y orquídeas, se le  ve tan triste su semblante" Él me sonrió amablemente y se detuvo a observar mi jardín, yo apresurada le abrí la puerta y todos mis tesoros presumí. "Estas rosas son como el Sol a esta hora, estas gardenias son  como la Luna en unas horas y estas orquídeas son como mi  corazón todos los días" exclamé.  Él sólo sonreía mientras las acariciaba con delicada curiosidad,  "Dame alguna de ellas, no importa cuál, quiero lucirlas todas, son preciosas en verdad" Rápida le di varias flores y unas hierbas, le dije que podría hacerse un té con varias de ellas. Pero él me miró abiertamente y preguntó que por qué habría de querer beber algo que le hubiera dado yo. "¿Por qué aceptó las f...

A un templo oriental...

Templo oriental construído entre cerezos y entre lirios, te ves tan apacible, tan sereno y tan tranquilo, ¿qué tienes que me perturbas y me alejas? ¿qué hay dentro de ti, qué escondes tras tus puertas? ¿Es tu techo a dos aguas? Tu manera de aceptar la lluvia, de fluir con el vendaval, ¿es esa una lección que me enseñarás? ¿Son tus columnas curvas? Como una sonrisa y un semblante jovial, ¡Qué fortuna si yo puedo hacer reír a tus campanas! ¿Qué son esas pétreas perlas? ¿Harás de mis visitas un rosario? Me desgranarás cada mañana, harás de mis suspiros tu incienso. Templo construído a base de enigmas, tus palabras crípticas, tus enseñanzas indirectas; me has cambiado, me has incitado al cambio. A base de silencios he aprendido a callar, con la fuerza de tu abrigo ahora ya aprecio el caminar. ¡Si supieras cuánto te admiro, cuánto te cuido desde lejos, aunque mi espíritu inexperto camine a oscuras, mi corazón te manda mil latidos, sincero como una flecha lanzada a ciegas,...

Como una flecha

Cerraste los ojos, volteaste la cabeza y tus dedos soltaron  la  flecha. Delicada y rápidamente se deslizó entre tus  dedos como un listón, como un riachuelo de agua entre las  piedras.  La saeta dio e n el blanco, un golpe seco y yo sin poder  mirarte a los ojos. Me dijiste: "Sólo confía" y yo cerré los  míos también, sentí caer en el cauce de un inmenso río.
Varias montañas escarpadas y de dramáticas formas rodeaban a un gran lago cristalino de un color azul tan vívido que opacaba al cielo nublado. Una pequeña construcción parecida a un castillo con una sola torre, hecha de cuarzo transparente era lo único artificial en todo el paisaje. El mundo del sueño es vasto y tiene territorios muy diferentes entre sí y a pesar de que la gran parte de él es  pública, hay pequeños mundos internos que constituyen los sueños privados de cada persona. Ése valle es uno de ellos.  La mente a la que pertenece es de una joven que se autodenomina 'Princesa Sábado' en tal mundo y recién lo había construído cuando, cansada por todo el trabajo que le costó, se sentó a la orilla del lago. Mientras jugaba con algunas flores de su propia creación, flores que se movían y cambiaban de color dependiendo del estado de ánimo de Sábado, una extraña figura se materializó justo en la entrada del pequeño palacio. Era un humanoide de color blanco, reluciente y ...

Not again

No podía arriesgarme a verte a los ojos. Detrás de ésta timidez, luego mi burla y al final mi cinismo (que constituían el abismo del que tanto me quejo) estaba mi núcleo, al descubierto, mi hípersensible y descarnado núcleo. No, los ojos serían lo último que te vería. Discúlpame pero no lo haré.