Como una flecha

Cerraste los ojos, volteaste la cabeza y tus dedos soltaron 

la flecha. Delicada y rápidamente se deslizó entre tus 

dedos

como un listón, como un riachuelo de agua entre las 

piedras. 

La saeta dio en el blanco, un golpe seco y yo sin poder 



mirarte a los ojos. Me dijiste: "Sólo confía" y yo cerré los 

míos también, sentí caer en el cauce de un inmenso río.


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