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Mostrando entradas de 2022

for your eyes only

  I'm on a ride and I wanna get off but they won't slow down the roundabout "The Reflex", Duran Duran Dicen que tener un diario es bueno para la salud mental. De cierta forma este blog ha servido de diario, y aunque es público, casi nadie que conozco sabe de la existencia de él. No precisamente porque lo esconda sino porque no les importa. Incluso si pongo la URL en otros lados, casi nadie termina entrando a ver de qué va. Y sin embargo, siempre tengo la ilusión de que lo leas tú.  No necesariamente que me respondas o me contactes después. Solo el hecho de saber que lo ves me tranquilizaría. Y he(mos) hecho tantas cosas que han desgastado la relación tantas veces que un borrón y cuenta nueva es inconcebible. La verdad es que no veo otra forma en la que pudieran haber pasado las cosas. Siento que, no creo en el destino, pero sí creo que sacas lo peor de mí. Creo que las circunstancias en las que me buscaste me dañaron. Y ahora esta obsesión solo es para darle fin, para...

La noche de los dones

 El estadio se había vaciado horas antes.  El frío del sur de la ciudad les calaba los huesos e intentaban mantenerse calientes dándole tragos a una caguama tibia, turnándose entre la botella y un cigarro. "Don Valo, ¿a qué hora dice que pasa su sobrino por nosotros?" preguntó uno de ellos, el mayor.  "Como a las 4, le dije que no se alebrestara, que íbamos a estar en el bar de siempre", respondió Don Valo. El más joven y el único de ellos que traía celular moderno. Todos los demás traían celulares de chicle, como sus nietos les decían. "Ah, bueno" dijo Don Chema, sentado frente a una reja del estadio. Nadie quería decir en voz alta, porque eso sería admitirlo, que la noche había valido madres desde que acabó el partido. Los Pumas habían perdido, para variar, contra el América en el que les gustaba considerar como "clásico capitalino". La porras se habían peleado y tuvieron que cancelar el partido, un señor había muerto después de tratar de avent...

poesía para el fin del mundo

  ¿Por cuánto tiempo podramos suponer que esto es nuevo?  Tal vez este sentimiento ya es viejo, inmemoriable, tal vez amargo como la saliva rancia en la boca después de un largo sueño. En el sueño te beso una boca sin dientes y mi lengua pasa por encías vacías. Al mismo tiempo saco un cuchillo de la nada, del lugar de donde todo sale en los sueños. Y el filo entra y sale, entra y sale en una cópula sanguiñolenta, en un rito de carne y hueso. El cuchillo se vuelve mantequilla y la mantequilla, mis dedos. Y en el hueco que traspasa mi mano, tus órganos, tus vísceras ahora llenan mis dedos. Quisiera matarte y dejar esto atrás, diferente al sueño en el que siempre te imagino. Hueco, vacío, plano, perfecto para mi proyección. Tú eres un remplazo,  un formulario , alguien a quién llenar.

A life exhibited is not a life examined.

En realidad quien pide mucho no soy yo sino tú. La forma tan despectiva en la que te has referido al trabajo de mi vida es devastadora, siendo escritor deberías saber lo importante que es escribir sobre algo, lo vital que ha sido para mí. La verdad no sé si eso te hace mal escritor o malagradecido. Si antes tenía dudas, ahora estoy segura de que es prioritario que mate a tu personaje. Solo tengo que encontrar la forma de hacerlo.  Darme cuenta de esto tendría que ponerme en perspectiva lo que significa ese llamado "trabajo de mi vida". Si la motivación era voyeurista, o más bien, exhibicionista, entonces no tiene sentido porque la audiencia a la que iba dirigida la considera mediocre, interesante en el mejor de los casos.  Cabe destacar que  la audiencia tampoco era considerada importante hasta que se hizo presente. Si bien era un pensamiento intrusivo, una búsqueda en Google a altas horas de la noche, el motivo de innumerables tragedias (considerando que todas las traged...

Dolor

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Debes entender que no puedes castigar a nadie con tu propio dolor. El dolor es algo personal , es algo solo tuyo, es el epítome del egoísmo. La felicidad se puede compartir pero no el dolor. Ponerte triste, pensando que eso hará recapacitar a quien te hizo daño es inútil y es una pérdida de tiempo. A nadie le importa tu dolor y a nadie le afecta. Es e patetismo no tiene otro propósito más que justificar tu dolor, pensando que es una cruzada o que trasciende su verdadera naturaleza: tu dolor. Tu dolor no puede ser un espectáculo. Tu dolor es solo una señal de que algo no está bien y si te enfocas en cómo reaccionan los demás ante él pierde el sentido, el dolor te está diciendo a ti qué te pasa. Tienes que ver hacia dentro cuando te duele, no hacia afuera. No hay audiencia. Tú eres el destinatario y el remitente.

La casa seguía creciendo (1/n)

You will make sure the fiction meets its fate. The Willing Well III: Apollo II: The Telling Truth, Coheed and Cambria Se suponía que había dejado de fumar pero el humo que venía de las mesas contiguas era demasiado tentador como para no levantarme, saludar y utilizar el viejo truco para conseguir cigarros gratis, que es: — Oye, ¿me podrías vender un cigarro?- pregunté sonriendo. La joven mujer que hasta ese momento había estado platicando con su mamá me devolvió la sonrisa y me dijo, -no te preocupes, te lo regalo.  Estaba muy aliviada de que no estuvieran fumando uno de esos cigarros electrónicos. Olían siempre a dulce quemado y me daba asco compartirlos. —¿Te da asco compartir cigarros electrónicos? Has compartido cigarros normales todo el tiempo, además, sabes que fumar es malo, de por si tienes las uñas todas mordidas ahora quieres que estén amarillas, me imagino. El hombre sentado frente a mí replicó con un cigarro en su propia mano. “A ti nadie te preguntó, además ya sabes lo...

You're never fun to be around

  Me acerqué a su cuello.  Primero hundí la nariz en el hueco entre su mandíbula y su hombro, y después puse mis manos en sus brazos para luego sentarme en sus piernas.    Trató de acomodarse para estar más cómodo pero no pudo. Abrí la boca y le mordí el hombro tan fuerte que un hilo de sangre comenzó a derramarse.   Su grito fue rápidamente ahogado por mi boca, la suya, abierta por el dolor aceptó sin miramientos la mía, hambrienta. Mis uñas se encajaban en sus brazos y mi lengua intentaba ahogarlo.   No podía controlarme.   No cuando estaba cerca de él.   Mis pensamientos al estar en su cercanía se volvían lo mismo: "morder", "lamer", "devorar" y la imagen de un pequeño hilo de sangre me extasiaba.   Me quitó.   -No puedo respirar. -   Me volví a lanzar contra su boca pero no me dejó hacerlo.   -Espera, espera, no es que me queje pero ¿qué te pasa?-  -Siempre con tus preguntas...