De mi corazón abrumado nacerá toda una ciudad.
Habrán quienes se suiciden saltando desde la punta de mi agonía más alta. Quienes vean las luces de mis deseos apagarse y prenderse aleatoriamente, quienes se sientan inspirados por su vaivén vertiginoso, quienes se atosiguen con el tráfico, quienes caminen por sus calles tratando de pensar.
Otros que se sientan atrapados por su complejidad absurda.
Siempre habrán barrios pobres y otros ricos, pero sus calles siempre te harán recordar algo. Algún día nacerá otro corazón dentro de esa ciudad, que se abrume y que cree una ciudad nueva.
Así hasta que el pavimento sea los suficientemente duro para protegerme.

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