Antes del cumpleaños de la princesa Sábado

La princesa casi casi podía oír a su terapeuta diciéndole: "¿Y de verdad, querrías pasar el tiempo con esas amibas?" Y sí, al menos un rato. La soledad es canija y más quien la aguanta. "Lo sé, lo sé. Siempre hablando de lo mismo, La Soledad, de este maldito palacio y lo mal que me trata, el frío que hace y el agua que me ahoga. Pero, es mi casa y puedo hacer lo que se me pegue la gana, ¿o no?, y tengo 21 años, creo que es normal que quiera pasar el tiempo con gente de mi edad. Aunque no conozca a nadie, aunque a nadie le importe un maldito comino y la mitad de otro el celebrar que seguí aquí otras 52 semanas. Tal vez es demasiado pronto decir eso, al final, todavía no cumplo años... Todavía faltan 2 días. Pero hoy es viernes y podría estar afuera, celebrando, peores pretextos he escuchado para salir. Pero... ¿pero? por alguna razón (que seguramente conozco muy bien) no lo estoy. ¿Debería dejar que eso me afecte? Otras cosas me han pasado, más dolorosas, más estresantes. Y sin embargo, parece que es un síntoma de la época moderna que tu cumpleaños sea algo particularmente sensible. Que sea un día que tu estar consciente de cuánto le importas a los demás esté más elevado. Aunque sea por conveniencia... ¡No! Supongo que a esto se refería mi terapeuta: ¿Prefieres felicitaciones para justificar el alcohol o felicitaciones porque realmente celebren que hayas nacido y que te hayan conocido?"

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