Ave del color del Atlántico
A M. S
Ave azul, yo te observo esperando en el parque,
tú también me has visto aquí, aguardando por nadie.
En la copa de un árbol, te escondes entre las ramas,
y yo me aíslo para verter las lágrimas que tú no derramas.
Pájaro azul, compartimos una especial soledad,
yo te conozco el alma y tú mi ansiedad,
aunque jamás te haya visto de cuerpo completo
tengo mi oído de tus historias repleto.
Mi corazón es tuyo, pequeño pájaro azul
pero dime, tú que has llegado desde las tierras del sur,
¿Sabes a dónde huir de los inclementes canarios,
cuándo pararán tus incesantes calvarios?
Yo estoy aquí, atrapada en mi aislamiento
una jaula hecha de gravedad y cemento,
tu brillante plumaje me llena de alegría
y lo veo sólo a ratos dada tu lejanía.
Realmente no importa, ave del color del Atlántico,
si mi cariño parece salido de un cuento fantástico,
tú eres una isla en medio de un mar congelado,
a pesar de nunca poder tenerte en la mano.
Pájaro azul, sé que encontrarás un buen sueño,
un aliciente para salir de la laguna del tedio,
y hallemos una razón para salir de este idilio,
para guardarlo como el recuerdo de un adorable delirio.
Tú volarás y yo me levantaré de este banco de piedra,
y algún día podré abrazarte si la Fortuna así lo quisiera,
mientras tanto, aguarda con el tiempo y conmigo
que tú serás mi ilusión y yo trataré de ser tu abrigo.
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